“Disciplina Sin límites”, ¿qué significa esta palabra?
Los niños crecen aprendiendo que disciplina es una negativa {{Si no haces lo que se supone que debes de hacer, voy a tener que castigarte}} {Lo que necesitas es más disciplina para que te portes bien.}} La palabra disciplina ha terminado por asociarse en la mente de los niños con el concepto de castigo. Naturalmente de la misma manera que uno desea evitar que lo castiguen, los niños aprenden a evitar la disciplina. Creen que es algo que tú, su padre, les impones. Piensan en ella como en un castigo, y por eso procuran evitar la disciplina siempre que sea posible. Si ese es el caso de tus hijos, no debería sorprenderte que sean indisciplinados.
Se han esforzado mucho para eludir la disciplina, de modo que es comprensible que les falte lo que han estado esquivando toda la vida.
La disciplina puede adquirir un significado totalmente nuevo. Se le puede ver como algo nuevo y divertido, y no punitivo (Castigo). Cuando la disciplina adquiere un cariz (aspecto) positivo, los niños se vuelven disciplinados desde el único rincón que realmente cuenta: Desde dentro de sí.
La disciplina interior, el tipo de disciplina al que se está refiriendo aquí, no se practica mucho en nuestra cultura. En las escuelas se habla de la necesidad de maestros que impongan una fuerte disciplina. Por lo general, esos maestros pueden motivar a los estudiantes para que se comporten como es debido mientras estén en el aula, pero cuando el maestro autoritario se va de la clase, se arma el caos. Un auténtico maestro es alguien cuya ausencia del aula provoca muy poca diferencia en el comportamiento de los niños. Lo que se requiere es que éstos mantengan la compostura sin que importe que el maestro esté o no en la clase. Los maestros no siempre están presentes en la vida.
Y los niños que fueron disciplinados de la misma manera que los educaron sus padres o maestros, sufren del mismo dilema. ¿Cuándo y por qué han de comportarse? La disciplina estricta impuesta por los adultos no da a los niños ninguna razón para cultivar la autodisciplina. Y andan por allí esperando que alguien los discipline, no tienen criterio propio para saber lo que esta bien o esta mal su vida la convierten en caos, y cuando ya crecieron siempre esperarán que les digan que eso esta mal, beberán whisky, llegarán tarde a casa harán locuras, pues no hay nadie que les diga que eso está mal, creen que pueden hacer lo que quieran pues sus padres no estarán siempre a su lado, mucho menos sus maestros, para reprenderlos.
La disciplina es un valor inestimado… La DISCIPLINA es la capacidad de actuar de forma ordenada y perseverante para así conseguir un propósito. Exige una planificación, un orden y alineamientos para poder lograr los objetivos deseados, evitando las improvisaciones y soportado con todos los sacrificios que esto ocasiona.
Extracto del libro de Wayne W. Dyer
“La felicidad de Nuestros hijos”
