Quien
practica frecuentemente la Contemplación esta generalmente tranquilo, serena
sus emociones, no se deprime ni desespera fácilmente y se vuelve un imán
magnético de irradiación hacia las demás personas. Pero lo más importante y
trascendente de la Contemplación es el DESPERTAR DEL CRISTO INTERIOR que mora
en el corazón, divinidad interna que esta dormida y en estado letárgico en la
mayoría de las personas. Este “Cristo” no es el
“Jesucristo” de que hablan las religiones, aunque si el hijo de la
Santa Trinidad y está en cada ser humano, pues TODOS SOMOS TRES EN UNO Y EN
TODOS HAY UNA TRINIDAD.
Cuando el Cristo despierta, ya la persona
crece y se siente distinta, pues va desarrollando su parte espiritual interna,
adquiere control sobre si, fortaleza y sabiduría. Una persona con solo la
semilla del Cristo sin desarrollar, es como una bestia del campo, salvaje en
sus instintos, sin control en sus emociones ni sabiduría en sus pensamientos.
Pierde el tiempo en solo comer, dormir, trabajar rutinariamente, ver televisión
y ocuparse de las mil cosas superficiales que llenan la existencia de tantos
inconscientes seres humanos. El verdadero valor, que hace crecer al hombre, ES
EL DESPERTAR DEL CRISTO INTERIOR, EL MAESTRO INTERNO LLENO DE SABIDURIA Y PODER
para iluminar, bendecir y prosperar AL HOMBRE que es la persona encarnada en el
Plano denso. El Cristo esta unido a la Divina Presencia (que es el Padre o
Primera Persona de la Trinidad), por medio de la Suprema Energía. Los dos son
uno en Poder y Gloria; pero el hombre sin Cristo viene siendo un pobre salvaje
perdido en la selva, un niño ignorante, constantemente equivocado; mientras que
el hombre con Cristo es el ser más grande de la Creación. El Amado Maestro
Saint Germain dice: “Quien practica la Contemplación y conscientemente se
esfuerza por despertar su Cristo haciéndolo crecer, esa persona pasa bajo mi
custodia y cuidado, se convierte en uno de mis legionarios y esta,
frecuentemente, asistido por mi”.
Mi alma los Saluda🙏❤💜💚