Vigilada por mí, la naturaleza produce el Universo de cosas móviles e inmóviles. Y así, hijo de Kunti, el mundo sigue girando.
En este sentido encontramos un texto védico que dice, “Es la divinidad única escondida en todas las criaturas, el ser interno que todo lo penetra. Es el ser de todo, el que impulsa las obras, el testigo que todo lo contempla. No tiene atributos. Es la conciencia incondicionada”.
Por esta vigilancia, el universo, con todas las cosas móviles e inmóviles, y todo lo manifestado e inmanifestado, gira bajo cualquier condición. Todas las actividades del mundo que se pueden expresar como: “Yo como, yo veo, oigo, experimento felicidad o sufrimiento, haré esto con ese propósito, conoceré aquello”, etc, aparecen porque son objetos de conciencia. Están en la conciencia y terminan en la conciencia misma.
De esto se deduce que no hay ninguna conciencia fuera de la divinidad única que es testigo de todo como conciencia absoluta. Y en realidad no está en contacto con ninguna clase de experiencia.
*Por tanto, no hay ningún sujeto que experimente.
A partir de aquí la pregunta… ¿qué propósito tiene esta creación? Y su respuesta no tiene sentido, lo que está de acuerdo también con el texto védico: “Quién conoce (Aquello) en verdad? ¿Quién puede hablar de ello aquí?, ¿de dónde ha venido?, ¿de dónde vienen esta diferenciada creación?
También Krishna lo ha afirmado: “… La verdad permanece encubierta por la ignorancia, por lo que las criaturas están confundidas”.
Los ignorantes no conocen mí naturaleza superior, el ser supremo de todas las criaturas. Y al tomar un cuerpo humano me desprecias. (Tomado del libro…. Bhagavad Gita…)
TALVEZ ALGUNOS PREGUNTARÁN: ¿Cómo resucitarán, los muertos? ¿Qué clase de cuerpo tendrán?
¡Vaya pregunta tonta!! Cuando se siembra, una semilla tiene que morir para que tome la vida la planta.
Lo que se siembra no es la planta que ha de brotar, sino el simple grano, sea de trigo o cebada o cualquier otra cosa. Después Dios le da la forma que él quiere, y a cada semilla le da el cuerpo que le corresponde.
No todos los cuerpos son iguales; uno es el cuerpo del hombre, otro el de los animales, otro el de las aves, y otro el de los peces. Del mismo modo, hay cuerpos celestes y cuerpos terrestres; pero una es la hermosura de los cuerpos celestes y otra es la hermosura de los cuerpos terrestres.
El brillo del sol es diferente del brillo de la luna y del brillo de las estrellas; y aún entre las estrellas, el brillo de una es diferente del de la otra. Lo mismo pasa con la resurrección de los muertos. Lo que se entierra es corruptible; lo que resucita es incorruptible. Lo que se entierra es despreciable; lo que resucita es glorioso. Lo que se entierra es débil; lo que resucita es fuerte. Lo que se entierra es sólo un cuerpo material; lo que resucita es un cuerpo espiritual.
Si hay cuerpo material, también hay cuerpo espiritual. (Tomado de la Biblia Epístola de San Pablo a los Corintios)